1. Flujo de efectivo (cash flow)
Es el corazón financiero de cualquier negocio: la entrada y salida de dinero en un periodo. Un flujo positivo y constante significa que tus ingresos alcanzan para pagar gastos fijos, proveedores, nómina e impuestos, e incluso dejar excedente.
Una empresa puede mostrar utilidades en papel y aun así quedarse sin dinero en caja. Monitorear el flujo te permite anticipar meses en que saldrá más dinero del que entra (aguinaldos, inventario estacional) y gestionar financiamiento o negociar plazos a tiempo.
2. Rentabilidad (margen de utilidad neta)
Indica qué tan eficiente es tu empresa para convertir ingresos en ganancias. El margen neto se calcula dividiendo la utilidad neta entre los ingresos totales por 100. Un margen del 15% significa que por cada $100 vendidos quedan $15 de utilidad después de gastos e impuestos.
Un margen bajo es una señal de alerta: costos operativos altos, precios demasiado bajos o ineficiencias. Como director, conviene revisar la estructura de costos y buscar cómo mejorar ese margen mes a mes.
3. Punto de equilibrio
Es el nivel de ventas en el cual los ingresos cubren exactamente todos los costos, sin ganancia ni pérdida. A partir de ahí, cada venta adicional es utilidad. Se calcula dividiendo los costos fijos entre el margen de contribución (precio menos costo variable unitario).
Conocerlo te ayuda a fijar metas de venta realistas, analizar tu estructura de costos y evaluar nuevas inversiones o cambios de precio.
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